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ACINPRO AYER, HOY Y SIEMPRE…

(Asociación Colombiana de Intérpretes y Productores Fonográficos; Medellín, noviembre 3, 1978)


En 1961, la convención de Roma reconoció los derechos de artistas intérpretes y de productores fonográficos, los cuales son llamados "conexos". Colombia, en 1982, expidió la Ley 23, que adecuó los mandatos de esa convención a nuestro país. Acinpro, que había sido fundada en 1978, cumplió los requisitos exigidos por la nueva Ley y, el 24 de diciembre de 1982, obtuvo su personería jurídica por parte de la Dirección Nacional de Derecho de Autor, adscrita, en aquel entonces, al Ministerio de Gobierno Nacional.

Al acto de fundación de Acinpro concurrieron 13 artistas y 12 productores de fonogramas, que representaban, para aquella época, la vida artística de la nación. Para muchos de los concurrentes, el acto notarial no tuvo mayor importancia ya que por aquellos tiempos llegaba a producir hilaridad la posibilidad de que dichos derechos, inexistentes hasta ese momento, pudieran concretarse en la realidad.

Hoy, Acinpro es la única sociedad de gestión colectiva de derechos conexos a los de autor en Colombia, y se ha convertido en una entidad sólida, con un extraordinario equipo de personas que dedican todos sus esfuerzos al cumplimiento de los objetivos de la asociación. Casi 40 años después de su nacimiento, y contabilizando más de 4.000 asociados artistas, 70 productores y cerca de 4.000.000 de fonogramas en gestión, Acinpro ha crecido y ha ganado un espacio muy importante en la vida musical del país y del extranjero, cumpliendo con creces los objetivos que le señalan sus estatutos, tanto en la gestión comercial, como en su desarrollo tecnológico, en sus procesos de distribución y en los beneficios sociales que otorga a sus asociados.

Acinpro no escatimará esfuerzos para continuar aportando al fortalecimiento de la senda musical de Colombia, propendiendo, con todo respeto y vehemencia, por los derechos de los artistas de la nación. Hoy, más que nunca, Acinpro busca caminos de comunicación e innovación que le permitan robustecer los lazos de amistad con asociados, usuarios, gobierno y entidades nacionales y supranacionales, para conseguir ataduras de amor fraterno que como las notas de un pentagrama difundan paz a través de la música.

Ángela María Galeano y Catalina Escobar